El fuego se hace magia en Lleida

Noche de fallas en Taüll. Vall de Boí @Oriol Clavera

El fuego y el Pirineo de Lleida tienen un idilio especial. Concretamente, el que ocurre cada San Juan. Es en esa noche, la más larga del año, en la que se celebran las Fallas del Pirineo, un espectáculo de llamas, cultura, y magia que une a los pueblos de los valles de este territorio. Esta festividad, que da la bienvenida al verano, fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2015. Y es que la combinación entre rituales, antorchas en al aire, música y gastronomía que se produce esa noche es casi de otro planeta. ¿Te lo vas a perder?

¿En qué consiste?

Aunque cada pueblo tiene su propia tradición, se trata de la fecha más especial para los habitantes de estos valles quienes encienden sus fallas y danzan al ritmo de rituales bajo la luz de la luna. El festejo se concentra en los falleros, ellos son los que descienden desde las montañas con antorchas encendidas fabricadas con cortezas y ramas con las que trazan figuras en el aire, reproduciendo un antiguo ritual de paso de la infancia a la edad adulta. Mientras, en la plaza, la música y la gastronomía de la zona, completan un escenario mágico sin igual.

Se considera que las fiestas del fuego constituyen una ocasión para regenerar los vínculos sociales y fortalecer los sentimientos de pertenencia, identidad y continuidad de las comunidades. Además, al día siguiente por la mañana, los vecinos recogen las brasas y cenizas de las fogatas y las llevan a sus hogares y huertos para protegerlos.

¿Dónde?

Más de medio centenar de municipios distribuidos por Aragón, Cataluña, Andorra y Francia celebran esta tradición ancestral. Alguna particularidades se dan, por ejemplo, en  el pueblo de Isil, en la provincia de Lleida. Allí, la tradición manda encender un tronco de árbol en medio de la hoguera que sirve de señal para indicar a los jóvenes participantes que comiencen su descenso desde lo alto de la montaña. También son especiales, las tradiciones de Les y Arties, en la Val d’Aran. El haro (tronco encendido en medio de la plaza) de Les  se planta en la festividad de San Pedro  para quemar al siguiente año, mientras que en Arties se arrastra por todo el pueblo, con la gente saltando de un lado para otro.

Patrimonio de la Humanidad

La Unesco incluyó esta peculiar celebración, llamada “Fiestas del Fuego del Solsticio de Verano en los Pirineos”, en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2015. Además de su espectacularidad, los esfuerzos de estos pueblos del valle, casi aislados, por mantener viva una tradición única les ha valido el reconocimiento. Y es que en muchos de estos valles, se ha llevado cabo una importante labor por parte de asociaciones culturales para el resurgir de la festividad.

¡Ven a Lleida y disfruta de una noche tan mágica que no podrás olvidar!